Instrucciones para el cuidado de las velas

El suave aroma. La luz tenue. El silencio pausado. Así se siente una vela cuando arde bien.

Cuidar una vela no es solo un conjunto de reglas: es un ritual. Un gesto de presencia. De respeto por el espacio, el momento y por uno mismo.

La primera quema es la más importante. Deja que la cera se derrita completamente hasta los bordes del recipiente. Esto puede tardar un poco más, pero conserva la forma y la vida útil de la vela. Si el charco derretido permanece demasiado estrecho, la vela puede formar un túnel, quemándose por el centro y dejando cera a los lados. Esto acorta la vida de la vela y reduce su fragancia.

Recorte siempre la mecha a 5 mm antes de encenderla. Esto garantiza una combustión limpia y constante, sin humo, crujidos ni hollín. Una mecha demasiado grande puede perturbar la llama, generar residuos indeseados y perturbar el ambiente. Una mecha bien recortada proporciona claridad, calma y menos residuos en el aire.

Apágalo con cuidado. Usa un apagavelas en lugar de soplar. Esto evita el humo, conserva la forma de la mecha y previene las salpicaduras de cera. Es un pequeño gesto, pero en el mundo de KO`HANNA, la belleza reside en los detalles.

Guarda tu vela en un lugar tranquilo. Mantenla en un lugar fresco y seco, alejado de la luz solar. El calor y la luz directa pueden afectar el color y disminuir la fragancia. La temperatura ideal es inferior a 24 °C (75 °F). En un lugar tranquilo, tu vela también descansará bien.

Evite las corrientes de aire. Ni siquiera la vela más fina arderá uniformemente en el aire en movimiento. Mantenga la llama quieta y centrada; forma parte del ambiente.

Y siempre queme con cuidado. Nunca deje una vela sin supervisión. Manténgala fuera del alcance de niños y mascotas. Un ritual debe ser hermoso y seguro.

Una vela KO`HANNA no es solo aroma. Es una presencia discreta. Cuidarla es tu parte en esta belleza compartida.